Proyecto de los eco-huertos
Proyecto de los Eco-Huertos del Llao-Llao
Los Eco-Huertos de Llao-Llao es una iniciativa que pretendo poner en marcha en Murcia dentro de un espacio protegido ZEPA.
El impetuoso desarrollo y expansión de la civilización industrial cambió las escalas de la economía, transformo la política, modifico la vida social, altero la conducta de los seres humanos y originó una reubicación geográfica masiva de gente; ahora la especialización productiva se sustenta en el monocultivo y uso intensivo de los cultivo. Son más simples, uniformes y extensos. Esta civilización convencional encarna una forma de vida basada en el productivismo y consumismo desenfrenado del mercado, ignorando las dimensiones humanas y ecológicas, lo que contribuye a la perdida de las culturas tradicionales, valores, conocimientos y a la desintegración de las comunidades rurales, así como a la desaparición de la solidaridad reciproca y respeto a la biodiversidad.
Lo que pretende hacer, esta iniciativa, es facilitar el retorno al campo a infinidad de personas huertanos, o descendientes de estos, que tuvieron que abandonar el campo por desprestigio de éste debido a que en él se dan peores condiciones de vida que en las ciudades y que, como yo, siguen manteniendo la necesidad de estar conectados con la tierra desde la perspectiva del Ocio y no como ‘una vida campesina’.
Soy hijo de huertano, como a infinidad de personas, que abandoné el campo familiar en 1952, con 21 años, para iniciar mi actividad laboral en la empresa privada.
En ella he permanecido durante 47 años y durante este largo tiempo siempre he seguido mantenido mi interés por los problemas ambientales y del campo mediante subscripciones a revistas de ONGs., dedicadas a la preservación de la Naturaleza, he seguido con interés sus inquietudes y siempre he deseado participar activamente en este, para mí, misterioso mundo.
Lo que me ha ocurrido, estoy seguro, le ocurre, o le ha ocurrido, a otras personas. Las vivencias que conformaron mi juventud, en un medio rural, siguen latentes en mí, a pesar del tiempo, y ha sido un deseo permanente volver al medio que me vio nacer.
Cuando me jubilé compré un terreno en plena huerta de Murcia, a 5 Km. de la ciudad, y en él, rodeado de naranjos, olivos, higueras y palmeras me construí una vivienda en la que vivo en la actualidad.
Siempre he seguido con interés los avances de la ciencia y la tecnología en sus más variadas especialidades y por mi formación y curiosidad, vivo rodeado de casi todos los ‘chiches’ electrónicos que existen: internet, red interna de wi-fi, iphone, TV Full HD, 200, o más, canales de TV, conexión a redes sociales y un largo etc., etc.,. Todos estos, antes impensables ‘chiches’, los utilizo, de forma natural, como si siempre hubieran existido y su utilización continuada han conformado, de alguna manera, mi manera de relacionarme con familiares, amigos y entender el mundo actual.
Desde que vivo en un medio rural, más natural, sin reparar en ello, interactúo con otras actividades propias del medio y sin proponérmelo, los utilizo menos. .
Las relaciones con mis vecinos, viejos agricultores, que todavía hoy mantienen una envidiable huerta para uso familiar, como las de antes, son muy gratificantes. Ellos seleccionan las semillas de las mejores hortalizas, las germinan, las plantan y abonan con estiércol, pero es que, además, tienen en cuanta, entre otras, las fases de la luna, para todas las actividades, y las cabañuelas, (popular ‘hombre del tiempo’ aquí, en Murcia, entre huertanos, antes de la existencia de los satélites meteorológicos) y una cultura huertana que yo quedo ‘embobao’.
Mi ilusión por participar, como mis vecinos, de este mundo natural y tener mi propio huerto familiar me llevó a imaginar…….
Y después de muchas dificultades aparece mi huerto, junto a mi casa, como el que tenían mis padres junto a su barraca, al que dedico un tiempo cada día y he descubierto que el contacto con la tierra me hace, sentir tranquilo, sereno y un poco campesino. Qué placer el sentimiento campesino!!!. Todos necesitamos, creo, sentirnos un poco campesinos, con olor a tierra, sin prisa y equilibrados.
Mi huerto se encuentra lleno de vida, produciendo hortalizas que han sabido adaptarse a las estaciones y ciclos que la naturaleza, tan sabiamente ha creado, para mayor riqueza y variedad. Cada estación o ciclo produce múltiples productos diferentes y el consumo variado de todos ellos hacen posible nuestra vida más sana.
Para reducir la magnitud de mi ignorancia, leo, con frecuencia, libros y revistas especializados en estos temas. Con ello ha aumentado mi conocimiento, mi curiosidad, mi sorpresa y también el convencimiento de que tengo que trabajar a favor de la Naturaleza y no en contra. Nace así el deseo de bucear y participar, más activamente, en este mundo natural.
Soy socio fundador de una Asociación Ecológica, de la que soy vocal, y actualmente gozo y disfruto con el cultivo de mi Huerto Ecológico.
El Huerto lo he dividido. En una mitad he plantado todo tipo de frutales, para formar un vergel, y la otra, la he dedicado a la producción de hortalizas.
Un día, agosto de 2001, alimentada mi imaginación por no se qué misterioso deseo me compro una finca grande, 100.000 m2, seguramente, inconscientemente, quería ser huertano a lo grande!.
La formación que he recibido durante tantos años ha sido, tan diferente, a la actividad agrícola, que, para tratar de entenderlo, no tengo más remedio que imaginar. Y así, imagino que todo ocurre, porque………..vivía dormido no sé en qué lugar de mi mente, un ‘gen-agricultor’ (todos albergamos ‘genes’ para todo, que nos manejan a su capricho), que un día se despierta cuando nos encontrábamos, él y yo, en este medio natural y me ‘obliga’ a acometer estos emprendimientos muy alejados de lo que fue mi formación y mis años activos.
Unas veces pienso que ha ocurrido por una nostalgia dormida, y otras que es la respuesta por haber mantenido durante tantos años una vida agendada, ancorbatada, atada y manipulada. Y también puede ser por haber estado tanto tiempo entre paredes, luz fluorescente y con el horizonte pegado a la nariz, mientras imaginaba, deseaba y soñaba, un horizonte lejano, una vida regulada por ciclos naturales y poder mirar al cielo con los pies en la tierra. No se…No se…
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